15.11.10

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Así se extingue la vida en la ansiedad depresiva, y se consume en una serie de resoluciones que la mañana siguiente
basta para disipar; construyendo proyectos que difícilmente esperamos cumplir y reconciliándonos por nuestra cobardía
mediante el uso de excusas que, aunque las aceptamos, las sabemos absurdas; hora tras hora, nuestra fortaleza se
menoscaba miserablemente al entregarnos a un perpetuo estado contemplativo; cada concesión sumisa a
nuestro miedo expande el dominio del mismo; no sólo desperdiciamos ese tiempo en que los males que tememos
pudieran ser sufridos y superados en el acto; por el contrario, mientras que la dilación no alivia en ninguna forma
nuestros problemas, sí los vuelve cada vez menos superables al instalar los terrores habituales. Si los males no pueden
evitarse, es de sabios reducir el intervalo de espera; estar conscientes, nada más, de cuáles serán los sufrimientos que
pueden alcanzarnos si intentamos emprender el vuelo; y sufrir únicamente su daño real sin los conflictos anticipados
de la duda y la angustia.



SAMUEL JOHNSON
(fragmento de "Cavilación del perezoso")

1 comentario:

  1. No te imaginas lo bien que entiendo hoy ese texto...
    El bueno de Samuel...Tengo una foto maravillosa con él en mi última visita a Londres. En esa fantástica escultura que le levantaron cerca de Fleet Street

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