22.3.10
Knock-outs de la vida en general.
Cuando hay conflictos interpersonales (entiéndase entre-amigos) y no encuentro ninguna manera de posicionarme, porque mi humilde opinión tiene un precio (dónde vamos a parar) o porque sinceramente no me da la gana, hago "bomba de humo" y aquí paz y después gloria. No es cobardía ni se trata de ser falso/a. Que no. Me refiero a temas insustanciales; que ni me van ni me vienen. Cuando hay problemas, (y debería haberlo escrito con mayúsculas...), me visto con una bata de boxeador, de esas que brillan, y... y... aunque me cueste, intento decir lo que me jode. Y ahí que me voy, al ring. Tiendo a entender la otra parte cuando está bien explicada. "Si tú me lo explicas yo lo entiendo". Claaaro, como tiene que ser. Y uno dice una cosa, y otro otra, así sucesivamente y se lía. El arma es la palabra; la defensa la templanza. Pero si me llaman al ring, por favor, exijo razones. Razones de peso para mi peso pluma. A mí también me gustaría pegar algún que otro puñetazo con la boca (entiéndase "bordería"), pero algo me calma, me hace respirar hondo y no me sale contestar con otro porque no me gusta, no me sale. Tan simple como esto: yo no soy así. Por eso insisto en que "lo intento". No me gustan los follones, ni las broncas y boxeo con guantes de terciopelo. Eso sí, mala leche, tengo un rato. Lo que pasa es que luego se me enfría.
Publicado por
Andy
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