1.3.10
Lo bueno de febrero es que es breve*
*y que es mi cumpleaños.
Y marzo me parece un tostón. Aunque se haga llevadero porque trae semana santa. Es como el paso hacia la primavera, cuando hace calor, pero en verdad no tanto, cuando el sol engaña y sí, hace un puto frío que lo flipas. Y es un lío por las mañanas por eso mismo, porque si te abrigas demasiado posiblemente luego te asarás de calor y tendrás que cargar con las mil capas que te pusiste por la mañana. O lo contrario, que el sol parece que calienta y son sólo apariencias. Y te hielas. Y luego encima, llueve. El caso es que odio las transiciones. Los cambios, mejor rápido y de golpe. Lo que tiene que llevarse con calma es la adaptación, claro, pero eso ya viene con el golpe. Si no me gustan las transiciones es porque siempre he sido muy impaciente. Impaciente no es estar nervioso ante algo, sino excitarse ante el futuro.
**para las mentes calenturientas, excitarse no es solo ponerse cachondo. Excitarse es estimular un sentimiento o pasión.
Publicado por
Andy
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Si no me gustan las transiciones es porque siempre he sido muy impaciente.
ResponderEliminarPor eso, Cristina ya es primavera. Veeeeenga a florecer pequeños.
Lo has conseguido Andy!
ResponderEliminarEste blog eres TÚ. :)
Yo no soy nada paciente. Curiosamente, sólo cuando estoy verdaderamente mal. No me estimula ni sentimiento ni pasión.
Leerte es como darle al play de tu disco. Da gusto, enserio. Es genial.